lunes, 28 de abril de 2014

560 km en 24 horas de manejo


Ok, Llegamos a Lethem. Estamos en Guyana. Y ahora?
Nuestras ganas de conocer el país no se terminan acá y para llegar a Georgetown, la Capital, hay que viajar 565 km, de los cuales 459 km son de tierra en condiciones desconocidas. Digo condiciones desconocidas porque el estado del camino cambia todo el tiempo. Puede que alguien haya viajado hace un mes y lo haya encontrado perfecto, hoy esté malísimo y en el mes próximo sea intransitable. La verdad es que nunca se sabe y no hay manera de anticiparlo.




Lo mejor que se puede hacer es viajar en temporada seca, que hay 2 al año. Una de inicio de mayo a mediados de julio y otra de fines de noviembre a fines de enero. Aunque esto tampoco es garantía de nada, ya que con los cambios climáticos no es tan exacto.
Cuando empezamos a pensar en la idea de venir para estos lados nos contactamos con algunos viajeros que habían hecho el camino, de hecho solo con 3. La información en internet  es muy poca y queríamos tener datos de primera mano.
Todas las experiencias son diferentes y llegamos a la conclusión de que la decisión de venir no la tenían ellos, la teníamos que tomar nosotros y estar dispuestos a asumir los riesgos.
La mayoría de vehículos que viajan por esta ruta son camionetas, casi todas 4x4, camiones de carga bien altos y unos minibuses (para transporte publico) que no son 4x4, aunque son un poco más altos que la Kangooneta.
Nos animó saber que estos minibuses viajan todo el año, con o sin lluvia.



Dos semanas antes de la fecha pensada para llegar a Guyana, conocimos a Wim y Anja, una divertida pareja Holandesa que vivió muchos años en Surinam. Ellos hicieron el temible camino 3 veces ida y vuelta, o sea 6 veces, y nos alentaron a venir diciendo que nuestro auto pasaba sin problemas.

No nos gusta mucho estructurar el viaje y ponernos tiempos, pero si queríamos sobrevivir a las lluvias, tendríamos que hacerlo.
Unos meses antes nos enteramos de un festival muy importante que se hace para Pascuas en Lethem. Se trata de un Rodeo que atrae mucha gente de todo el país y es un poco antes de la temporada de lluvia. Entonces pensamos en recorrer las 3 Guyanas en un mes y estar de nuevo en Lethem para este festival. Supuestamente iban a trabajar en el camino para mejorarlo y al estar más transitada la ruta podríamos recibir ayuda en caso de que nos pasara algo.

El motivo de nuestras ansias de llegar a Georgetown era estar presentes para Phagwah o Holi, un festival de origen Hindú del cual hoy en día participa todo el mundo, pertenezca o no a esa religión.
Pero antes de contarles acerca de Phagwah, faltan 2 días de 12 horas diarias de manejo sin descanso.

Salimos de Lethem con la primera luz del día. Eran casi las 6 de la mañana y sabíamos que nos esperaba un largo día, aunque no tanto.
Los primeros 110 km atraviesan la Sabana de Rupununi, una planicie bastante desértica, con vegetación baja y muchas termitas. Hablar de termitas parece de película norteamericana, pero existen y está lleno de “casitas” por todos lados.


Lo más increíble que vimos en ese camino fue un oso hormiguero. Estaba caminando muy pancho por el costado del camino como dándonos la espalda y cuando lo vimos no sabíamos bien que era, hasta que frenó, se dio vuelta para mirarnos y ahí le vimos la trompa!


También vimos unos pajarracos gigantes blancos con la cabeza y cuello negros que pareciera que tuvieran una bufanda roja. Lindos, aunque su tamaño da un poco de miedo.


El estado del camino fue bastante bueno, excepto por algunos pozos y un constante serrucho molesto.

Desayuno listo! 


En un momento, empiezan a aparecer alguna montañas. Más adelante, la vegetación empieza a crecer y crecer, cada vez más, hasta que en unos pocos kilómetros estás dentro de la selva. Es increíble cómo el paisaje puede cambiar tanto en tan poca distancia. El verde es infinito y la altura de los árboles es tal que hace doler el cuello de tanto mirar para arriba. Cuesta distinguir una planta de otra. Están todas encimadas, intentando ganar espacio, como si fuera una competencia que nunca termina. En esos lugares siento que si la gente dejara de pasar por un tiempo, la selva avanzaría y volvería a tapar el camino.




El camino empezó a tener más huecos y bastante más barro. Aunque nada imposible para la Kangooneta, era bastante tedioso para el conductor.



 Hasta llegar al Rio Esequibo el camino transita dentro de una reserva llamada Iwokrama, donde tenés que registrarte al entrar y al salir, y en la que está prohibido cazar, por razones obvias.


En el camino dentro de la reserva escuchamos en 3 oportunidades un ruido muy fuerte que venía desde adentro de la selva. Era como un rugido. Nos imaginamos un jaguar y nos dio mucho miedo. En el puesto de control intentamos describirlo para saber que era. El oficial, que no tenía mucha onda, dijo que no sabía. Tal vez era una máquina o tal vez era algún animal. Nunca lo sabremos.

A las 5 de la tarde, después 230 km y de 11 horas de viaje sin parar, llegamos al Rio Esequibo.  Velocidad promedio: 20 Km por hora.
La única manera de cruzar es en ferry,  y decidimos pasar la noche en un parador a 500 metros del río.




Estábamos muy cansados y solo queríamos comer y dormir. Lo de dormir no fue tan bien porque llovió torrencialmente casi toda la noche y nuestros miedos de una ruta destruida crecían con cada gota.



 Antes del amanecer el lugar estaba lleno de gente esperando a que empiece a trabajar el ferry. No entendemos cómo, pero los minibuses y la mayoría de camionetas viajan de noche y hacen la ruta en 1 día! Tal vez nosotros nos desacostumbramos a andar de noche, pero con solo pensar en los tremendos huecos del camino sin la luz del día nos parece una locura.
Empezamos a preguntar el estado de la ruta a los que habían hecho el camino inverso y todos nos dijeron que pasábamos. Un señor sugirió que viajemos junto con algún minibús y otros lo miraron y exclamaron: No los van a esperar! Los minibuses vuelan!
La mejor recomendación que nos pudieron dar fue medir la profundidad de los charcos con un palo o directamente caminando para ver también la firmeza de la tierra.
Nos faltaban 230 km de tierra y los primeros 60 km no estaban tan mal, considerando la lluvia de la noche anterior.


En un momento apareció un charco gigante, y haciendo caso a la recomendación de la gente, nos bajamos y medimos la profundidad con una rama. No nos pareció tan complicado para la Kangooneta y pasamos sin problemas.


Un poco más adelante, apareció otra “laguna”, y sin dudarlo seguimos como si nada. El agua trepó por el capot y llegó hasta el parabrisas. Por un segundo nuestros corazones se detuvieron. Ante esa imagen nos imaginamos el agua entrando por las puertas e inundando todo. Fueron unos instantes en los que había que actuar rápido, y gracias a la destreza de Gaby, que no dejó de acelerar en ningún momento y a la fuerza de la Kangooneta, salimos airosos.
Momentos después nos estábamos bajando del auto con las piernas temblando y el corazón acelerado, no pudiendo creer lo que había pasado. La patente delantera estaba totalmente en posición horizontal. La fuerza del agua la había doblado y tuvimos que sacarla para no perderla.


Unos kilómetros más adelante, aparecieron 3 lagunas seguidas. Y ahí si, tomé coraje y me metí sin dudarlo. El agua me llegaba casi hasta la rodilla y luego de unos minutos de debate, el veredicto fue: Media vuelta y nos volvemos.


Está bien que queríamos conocer las Guyanas, pero tampoco somos tan tercos como para poner en riesgo el vehículo que tanto queremos y que tan lejos nos tiene que llevar.
Empezamos a desandar el camino pensando en cómo íbamos a cruzar la laguna que antes nos había hecho temblar. Y milagrosamente apareció una pick up 4x4, a quienes acudimos por ayuda. Solo queríamos que esperen a que crucemos el pozo de agua por si nos llegábamos a quedar. Pero en seguida empezaron a darnos ánimo diciendo que el camino no estaba tan malo hasta Georgetown, que era solo ese pedacito y que viajáramos detrás de ellos que no nos iba a pasar nada. Durante unos cuantos kilómetros nos fueron marcando el camino, hasta que nos dejaron solos nuevamente. Y tenían razón, la ruta tenía millones de pozos gigantes pero no era imposible para nosotros, solo que la velocidad máxima a la que podíamos ir era de 10 km/h.


Alimentando a la Kangooneta.

Check point.


 Y así, después de otro día de viajar 12 horas, 230 km y un intento de regreso, llegábamos nuevamente al asfalto, a la ciudad de Linden. Solo nos restaban 130 km más hasta Georgetown, justo a tiempo para Phagwah!




 

10 comentarios:

  1. Que hermoso viaje chicos. Gracias por compartirlo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Antonio, muchas gracias! Saludos viajeros! Flor y Gaby

      Eliminar
  2. Que buenas historias de viaje, fuerza chicos!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bueno que te gusten Victor! Muchas gracias! Saludos viajeros! Flor y Gaby

      Eliminar
  3. Que locos lindos,sigan adelante besos

    ResponderEliminar
  4. Cuando llegas al final del blog es como que NO queres que termine... Es como explicabas Flor, como cuando terminabas"Cien años de soledad"...contenta porque lo terminabas pero a su vez no querias que se acabe... Hermosas y demostrativas fotos y relatos...que nos permiten "viajar con ustedes". Los queremos mucho, sigan que los angeles de la guarda los acompañan!!! Mami Mirta

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Mirta! Quedate tranquila que todavía hay mucho más para seguir contando de Guyanas! De a poco lo vamos a ir publicando... Un abrazo grande! Flor y Gaby

      Eliminar
  5. Hola Amigos, desde Chile, "SE PASARON" he leído muchos blog de viajes, pero ninguno como ustedes, esto es "Viajeros" Siempre me interesó y pregunté mucha veces por el camino contrario al que hacían la mayoría de los viajeros, (Chile, Perú, Ecuador, etc), por el otro lado nadie respondió, claro, nadie se animaba a hacerlo, pensé que había que tener muchas lukas para hacerlo, dificil, peligroso, pero ustedes lo hicieron, como dicen ustedes DIOSES, ustedes hicieron lo imposible. Haganme un ladito en la Kangoo, desde hoy viajo con ustedes. Cariños

    ResponderEliminar
  6. Hola! Uauuu que lindo todo lo que nos decís! Nos llena de alegría y nos da muchas energías para seguir viajando y escribiendo sobre lo que vivimos día a día.
    Que bueno que nos acompañes en esta aventura.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar

Dejanos tus comentarios acá!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...