lunes, 5 de mayo de 2014

Guyana, la ex colonia inglesa

En los 20 días que pasamos en Guyana fuimos invadidos por una cultura totalmente desconocida para nosotros, y para entenderlo no queda otra que volver muchos años en el tiempo.



Mientras en la época de la Colonia, los españoles y portugueses estaban presentes en la mayor parte de Sudamérica, Inglaterra, Holanda y Francia se disputaban estos pedacitos de tierra. Y si bien Guyana se independizó del Reino Unido en 1966, su territorio también estuvo en manos de los Países Bajos algún tiempo antes.

City Hall
Mercado
Inicialmente, todos estaban locos por la “fiebre del oro” y vinieron impulsados por la leyenda El Dorado, pero no la encontraron y empezaron a trabajar la tierra.
La caña de azúcar es el cultivo por excelencia y los Amerindios, como llaman aquí a los habitantes nativos, no sobrevivían a las condiciones de trabajo. Entonces trajeron esclavos de África para trabajar en el campo, hasta que en 1833, año en que se abolió la esclavitud, se quedaron sin mano de obra. Los africanos no querían trabajar ni siquiera por un sueldo y ahí es cuando empezó la mezcla cultural que existe hoy en Guyana.
Empezaron a llegar habitantes de la India, mano de obra económica de otra colonia inglesa. Más adelante, otras inmigraciones de Laos, Isla de Java, Singapur, y otros países de Asia. Y por último, muchos chinos y brasileros.
Actualmente, la mayor parte de la población es de descendencia africana o india.
 
Banderas de la Cultura Hindú



Guyana es el único país de Sudamérica en donde se habla inglés. Aunque debido a la mezcla de razas, no tiene nada que ver con el inglés de Estados Unidos o Inglaterra, y se complica mucho, demasiado, entenderlo. El nombre del país se pronuncia “Gaiana”.





También se maneja del lado izquierdo, algo que nos costó muchísimo. Tal es así que para manejar en ruta, con nuestro volante que está en el lado contrario al de ellos,  se necesitan 2 personas: Una al volante y el acompañante que vaya mirando para ver si se puede adelantar.
Además de que se maneja del otro lado, lo hacen como locos. Los minibuses para transporte público van en el aire, con la música a todo lo que da y el chofer todo el tiempo con el teléfono en la mano. No apto para cardíacos.




El deporte popular no es el futbol, sino el criquet! Esto es lo más increíble de todo.
Lo juegan los chicos en la escuela, los adultos en los parques y el domingo en la mañana, cuando hay partido que se pasa por televisión, se para el país.

Criquet en una escuela musulmana
Criquet en el parque
Fue el primer país en el que no conocían a Maradona, pero vimos muchas calcomanías del “Che” y cuando preguntábamos si sabían quién era, ponían cara de “yo no sé”.


La gente nos pareció muy buena onda. No teníamos idea de con qué nos íbamos a encontrar y lo bueno de eso es que no estás esperando nada.
A la ida, en el temible camino de Lethem a Georgetown, cada vez que parábamos al costado de la ruta, aunque sea para sacar una foto, los pocos autos que pasaban se tomaban la molestia de parar y de preguntar si estaba todo bien y si necesitábamos algo.
Faltando poco para llegar a la Capital, teníamos que llamar por teléfono a una persona que nos iba a conseguir un lugar donde estacionar para dormir. Pero obviamente no teníamos celular habilitado y como estábamos en la ruta, paramos en una estación de servicio a preguntar si tenían algo así como un teléfono público.
Como no había, le propuse a la chica que nos atendió que nos prestara su teléfono y le pagábamos los minutos. Ella aceptó, pero luego de la llamada, cuando llegó el momento de pagar, nos dijo que no le teníamos que dar nada.

El lugar seguro que nos iban a conseguir para estacionar y dormir, finalmente no se dio y como estábamos tan cansados por el viaje, decidimos ir a un hotel.
Buscamos y buscamos hasta que encontramos uno que reunía las condiciones de bueno, bonito y barato. Pagamos solo la primera noche. La segunda dormimos en la puerta, gracias a Eva, la dueña, y después Ray, un chico que trabaja en el hotel, nos invitó a su casa.Aunque dormíamos en la Kangooneta, compartíamos muchos momentos con él y Debby. Fuimos juntos un sábado hasta Parika, una ciudad a orillas del Río Essequibo, muy cerquita de donde se une con el mar.

Amaneciendo en las calles de Georgetown
En Parika con Ray y Debby
Viaje en un crazy minibus


Debby es la bisnieta de Walter Roth, un antropólogo inglés muy importante en la historia de Guyana, por haber sido un protector de los aborígenes. Tal es así que en Georgetown hay un museo que lleva su nombre.


Por suerte, hoy en día todavía existen muchas comunidades Amerindias, que mantienen sus tradiciones y su forma de vivir.


Continuará... 

4 comentarios:

  1. Como siempre, muy interesante y excelente la descripción, cariños y a seguir.

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    Respuestas
    1. Muchas pero muchas gracias por leernos y comentarnos!
      Saludos viajeros hasta Ciudad Jardín!

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  2. Besos,gracias por seguir transmitiendo su linda aventura.

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