lunes, 23 de junio de 2014

Recorriendo Guyana Francesa...


Kourou es una ciudad que se ubica a unos 50 km de Cayenne, la Capital de Guyana Francesa. Nuestra primer impresión de todo es que es perfecto a la vista: ordenado, limpio y el tránsito respeta al peatón. Parece un pequeño pueblito en el que no hay pobreza. Los autos son los mismos que hay en Argentina: Renault, Peugeot y Citroen. Solo que modelos mucho más nuevos y con patentes europeas. Esta lleno de Kangoooooo





Lo más destacable de Kourou, y en realidad de esta Colonia es el Centro Espacial desde donde se lanzan el 50% de los satélites del mundo. Por eso la importancia para Francia de mantener este territorio. Los ingresos que le genera son astronómicos y no puede darse el lujo de perderlos.


Guyana, así como muchas otras colonias de Francia, como las islas Guadalupe o Martinica, son desconocidas para la mayoría de los Franceses. Pero esos que buscan vivir mejor y más tranquilos fuera de las grandes ciudades, se mudan allí. La mayoría lo hace  por un tiempo. Algunos van con trabajo y otros lo consiguen allí. El salario es mucho mejor en Guyana, especialmente para profesores, maestros y enfermeros, que ganan un 40% más que en Francia europea. La población está creciendo mucho, sobre todo de los habitantes nativos (Amerindios, descendientes de esclavos africanos) que son reconocidos como franceses y cuando no tienen trabajo cobran un dinero por cada hijo. Muchos aprovechan esta situación y tienen muchos hijos, mientras continúan viviendo sin esforzarse por tener un trabajo.

En esta ciudad nos quedamos en la Casa de Achille, su esposa Coline y su bebé Baptiste. También estaba con ellos Memé, su amigo de la Universidad, quien está viajando desde hace dos años. Era su primer experiencia en Couchsurfing y fueron excelentes anfitriones. Nos organizaron cosas para hacer, nos dieron un cuarto para nosotros y hasta nos querían prestar un auto para que nos movamos de un lado para otro. Agradecimos pero no aceptamos. Era demasiada responsabilidad para nosotros. Insistieron diciendo que allí no hay transporte público, que es difícil moverse sin auto y que el único turismo que reciben es de las familias de quienes viven ahí, y que en esos casos siempre se les presta un auto. Insistimos en que no podíamos aceptarlo.
La comida definitivamente fue lo mejor de lo mejor. Nos dimos cuenta de que en Argentina se come con costumbres muy europeas y lo disfrutamos, sobre todo los quesos y los vinos, que llegan desde Francia. En el supermercado nos quedamos con la boca abierta viendo la variedad que había. No los conocíamos y hubiera sido imposible probarlos todos. Ya sabemos con qué objetivo volveremos a Francia alguna vez.

Una tarde nos caminamos toda la playa de Kourou hasta la punta donde empiezan los manglares. En el horizonte se podía divisar la Isla del Diablo, la famosa isla en donde había una cárcel en la que los presos vivían en condiciones deplorables, y que inspiró la película Papillón. 



Al atardecer nos encontramos con toda la familia en la playa para ver el despegue del cohete ruso Soyuz, el más pequeño de los 3 tipos de cohetes que se lanzan. Era el espectáculo del día. Todas las familias se encontraban allí para verlo. Lanzan un cohete por mes mas o menos y justo estábamos ahí. La realidad es que no fue tan impresionante como pensamos. Primero se vio una luz en el cielo, luego se formó una cola de humo y un ratito más tarde nos llegó el sonido, como de un avión en el cielo, fuerte pero no tanto.



Unos días después visitamos el centro espacial con Memé. La visita guiada era gratuita y en francés, por lo que él nos traduciría al inglés. Íbamos en un bus enorme viajando hacia los centros de despegue y la guía no paraba de hablar un segundo. Al principio Memé intentaba traducir y fue muy gracioso porque después de un rato cuando ella hablaba diez minutos, él nos traducía en dos oraciones.




Lo más importante que puedo recordar son los 3 motivos de la ubicación del Centro espacial ahí: Es un lugar en el que no hay terremotos, tsunamis, huracanes ni ningún tipo de desastre natural. La ubicación cercana al Ecuador les da a los cohetes un impulso extra gracias a la rotación de la tierra, por lo que pueden lanzar cohetes más grandes a menor costo. Y por último la ubicación cerca del Océano Atlántico permite lanzar cohetes a cualquier órbita teniendo la seguridad de que ante cualquier inconveniente el mar está ahí y no hay población debajo.



También recuerdo que para enfriar la zona luego de un despegue se necesita algo así como 500 millones de litros de agua y que un lanzamiento cuesta 9 millones de euros. Las cifras son descomunales. Al final todo lo que uno se quiere ahorrar en consumo de agua, no es nada comparado con lo que se usa en casos como este.



Un día Coline tenía que ir a trabajar a Cayene y nos ofreció llevarnos para que conozcamos la ciudad. Caminamos un rato bajo el rayo mortal del sol viendo una arquitectura que lejos estaba de ser la de Francia y después nos fuimos a las playas de un municipio llamado Remire-Montjoly a donde van a desovar tortugas (en la noche). Esperábamos encontrarnos con un mar marrón como el de Guyana, pero era mucho más lindo. Lo único malo es que el agua era tan caliente que no te refrescaba ni un poquito.





El fin de semana nos fuimos todos juntos a “la selva”! Los chicos tienen un botecito y dos kayak, y con otros amigos más pasamos dos días y una noche disfrutando del río Kourou y durmiendo en hamacas en un “carbet” (quinchito de paja con piso de madera). No había electricidad ni señal de celular ni nada.  A la noche nos fuimos al muelle a disfrutar solos del silencio. No había luna y el cielo estaba invadido por estrellas, que se reflejaban en el río. Era maravilloso.






Era la primera vez que dormíamos en hamacas y con el ruido de la lluvia que caía con todas sus fuerzas, pude dormir perfecto. Intenté hacer knee-board pero no lo logré. Gaby lo hizo bastante bien por ser principiante y para festejar nos tomamos unas cuantas birras.  





Con Cora y Mika, nuestros otros anfitriones de Couchsurfing, solo pudimos estar una noche. Cora es enfermera y le tocaba trabajar todo el fin de semana. Ellos viven en Remire-Montjoly, cerca de las playas a donde van a desovar tortugas. Probamos suerte al atardecer pero no las vimos. Para reconfortarnos nos llevaron a una heladería en la que fabrican helados a partir de frutos y flores que solo se dan en esa zona.




Viajar a dedo en Guyana Francesa nos permitió conocer gente y conversar mucho, independientemente de ahorrarnos el transporte.

Couchsurfing fue nuestra salvación, ya que sin las personas que nos recibieron no hubiéramos podido llegar hasta este lejano rincón de América.

Después de 10 días que pasamos ahí tuvimos que regresar. La Kangooneta nos esperaba y teníamos un pasaje en ferry para volver a Guyana que estaba próximo a vencerse.

La despedida fue nuevamente con nuestra amiga Cherifa, quien nos llevó a ver un espectáculo de tambores con artistas de varias colonias francesas, después a tomar más cerveza (que nunca nos dejaron pagar) y a comer comida vietnamita al mercado de Saint Laurent do Maroní.


Desde aquí, queremos hacer llegar nuestro agradecimiento a todas las personas que nos ayudaron en esa travesía, especialmente a los 8 autos que nos levantaron haciendo autostop y que no tenemos manera de contactar. 

3 comentarios:

  1. Hermoso relato, sigan disfrutando.
    Cariños

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  2. Increíble! Muero por conocer Guyana, Surinam y Guyana Francesa. Espero que también nos levanten al hacer auto-stop jaja. Buen post chicos! Saludos desde Ecuador.

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  3. que hermoso!! me encantaria conocer guyana, surinam y guyana f.. pero me pregunto hay terremotos o sismos alla? y con dolar o euro es alla la plata?? espero su respuesta! desde ya muchas gracias! y los felicito!!!!

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