domingo, 7 de septiembre de 2014

Nada y mucho en Costa Rica


Si nos preguntaran que hicimos en Costa Rica podríamos responder sin dudar: Nada y mucho. Como es eso? Sin más vueltas, les contamos nuestras peripecias en este país.



Cruzamos la frontera del lado del Caribe y llegamos a Punta Uva. Nos habían dicho que ese era el Caribe Sur y automáticamente imaginamos la canción de Man Ray: Hay palmeras, hay un bar, hay sombra, hay algo más!

Y ahí nos quedamos toda la primera semana. Caímos en la casa de Guille, un amigo de un amigo de otro amigo. Un argentino que vive allí hace unos 12 años. Un abogado que cambió Tribunales por un centro de buceo y un departamento en Villa Urquiza por una casa de madera sin paredes, a metros del mar, rodeada de boque lluvioso lleno de animales.

Desde esa base, alternábamos entre distintas actividades. Nos vino muy bien quedarnos quietos en un lugar y estar cómodos para procesar imágenes, videos, textos y trabajar un poco en el blog, conectarnos con el mundo a través de la pantalla. Pero cada tanto hacíamos alguna que otra pausa, algunas muy largas, para:

Dormir la siesta tirados en la arena o también, porque no, en las palmeras
Hacer snorkel para ver corales “cuerno de alce”

        Remar en kayak en el río e intentar divisar animales: solo encontramos tortugas       
                      Remar en kakak en el mar y volver rápido porque Flor se mareaba 
Subir al mirador de Punta Uva descalzos, cual tarzán.
Tomar mate viendo el atardecer en el mar 

Mirar a los surfers y soñar con aprender algún día 
Asombrarnos con una familia de perezosos en el árbol
que teníamos a unos pocos metros
                                                        Cosechar papayas
                                                                                 Cocinar pescado (regalado)
Otras cosas que hicimos:
  •        Ir a caminar para ver monos en los árboles
  •        Compartir un asado con Guille y sus amigos
  •        Jugar al ping pong
  •        Jugar al truco
  •        Tratar de sacar fotos a la mariposa azul, aunque sin éxito (la venimos persiguiendo desde Coroico, Bolivia)
    En Punta Uva nos pasó algo muy importante! Pudimos resolver el misterio de la selva de Guyana (para ver la entrada en la que lo contamos podés hacer clic ACÁ). 
  Cuando viajamos por allí, escuchamos varias veces rugidos que venían de la selva. Pensábamos que era jaguares y teníamos mucho miedo. Nunca habíamos podido saber si eran o no, pues estábamos solos y no teníamos a quien preguntarle. Cuando los escuchamos por primera vez en la casa de Guille nos miramos y no hizo falta decir que era el mismo sonido, así que le preguntamos a él y por suerte… eran los monos aulladores!!! Y nosotros que nos habíamos imaginado que estuvimos a punto de ser devorados por varios jaguares en celo! Se nos pinchó la ilusión, era muy aventurero pensar eso!
Al poquísimo tiempo los vimos gritar en vivo y en directo en varias oportunidades. Los que lo hacen son los machos y uno se puede dar cuenta a simple vista, ya verán porqué.


Esa primera semana podría considerarse como la primera parte de la estadía en Costa Rica, ya que a partir de allí el recorrido fue cuasi maratónico!

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